Comprobado, lo primero en lo que piensas durante y después de un sismo es en tus hijos

México es un país con gran actividad sísmica debido a que se encuentra en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico. Y es en la costa del Pacífico mexicano donde hacen contacto las placas de Cocos y de Norteamérica, lo que genera la mayor parte de los sismos de nuestro país.

 

El pasado 19 de septiembre a las 11:00 hrs. como cada año, se llevó a cabo el mega simulacro en conmemoración a los temblores del 19 y 20 de septiembre de 1985 en donde más de 10 mil personas fallecieron en la Ciudad de México y área metropolitana. La Secretaría de Protección Civil capitalina, indicó a través de un comunicado, que el objetivo del ejercicio era poner a prueba los planes de emergencia, de respuesta y protocolos de actuación, así como evaluar la capacidad de coordinación interinstitucional para responder a un sismo de gran magnitud.

 

13:14 hrs. la historia se repite

 

Después de un exitoso simulacro con los compañeros de la oficina, regresamos a los escritorios para continuar con nuestro trabajo. Pasando la 1:00 pm salí de la oficina para comprar una botella de agua. Llegué a la tienda, tomé la botella y al momento de pagar sentí un movimiento en el suelo como si un camión muy pesado hubiera pasado muy cerca de mi, sin embargo, el movimiento se repitió y la señorita que me estaba atendiendo me dijo, “está temblando” al mismo tiempo que los productos del comercio comenzaron a caerse.

 

Entre gritos de pánico y el crujir de los edificios salimos a la calle para ubicarnos en un lugar seguro ya que la tienda se encontraba en la planta baja de un edificio habitacional. El punto de reunión más cercano nos quedaba a unos cuantos metros sobre la avenida principal.

 

La fachada del edificio que se encontraba arriba de nosotros comenzó a caerse; vidrios y pedazos de escombro se venían abajo golpeando uno de ellos mi espalda, el resultado de ese golpe fue un simple moretón. Mientras caminaba más rápido, pasé al lado de una señora que gritaba por su bebe ya que el pequeño se encontraba en una carriola con el cinturón atorado. Sin pensarlo dos veces me detuve para ayudarle a sacar al bebé y correr hacia la avenida.

 

Cuando llegué a la avenida sentí una opresión en mi pecho, mi cuerpo estaba temblando y mis ojos más abiertos que de costumbre, la gente lloraba, gritaba e intentaba llamar por teléfono. ¡Dios mío, mi hija! Pensé, estaba a cuadra y media de la guardería así que no perdí más tiempo y corrí hasta allá, en el trayecto le marqué por celular a mi esposa, sin embargo, la red telefónica se había caído y me fue imposible comunicarme con ella.

 

A fuera de la guardería permanecían dos papás a la espera de noticias de los niños, un vigilante salió para avisarnos que el edificio no había presentado daños estructurales y que nuestros hijos estaban bien, en pocos segundos comenzaríamos a ver llegar a los niños a la explanada principal con las maestras.

 

Anteriormente algunos amigos me habían comentado del increíble protocolo de emergencia que se tenía en la guardería. En el momento en que se activa la alarma o se siente un temblor, todos los trabajadores de la guardería dejan lo que estén haciendo para ayudar con los pequeños. Sean maestras, intendentes o cocineros todos ayudan para salvaguardar la integridad de los pequeños. En carritos tipo supermercado colocan a los niños e inmediatamente salen por las rampas de emergencia del edificio. Las maestras cantan en voz alta para que los niños piensen que es un juego y canten también, con la finalidad de no generar estrés ni miedo entre ellos.

 

Por medio de mensajes en el celular conseguí comunicarme con mi esposa diciéndole que se tranquilizara ya que yo había llegado a la guardería para recoger a nuestra hija. Mamãemexicana aún estaba en su edificio a unos metros de nosotros, sin embargo, como su oficina se encuentra en el piso 18 de la torre más alta de la empresa, aún no tenían permitido evacuar dichas instalaciones. Justo en ese momento recibí dos mensajes de unos familiares en donde preguntaban por nosotros. Cuando intenté escribir para responderles, mis manos no reaccionaron, así que les mandé un mensajes de voz. No tenía idea que esos mensajes ayudarían a liberar un poco la tensión y angustia que estaba sintiendo por no ver a mi hija y a mi esposa, pues mi voz comenzó a distorsionase acabando en llanto.

 

A lo lejos escuché a niños y personas cantando, levanté mi cara en dirección a las rampas de emergencia de la guardería y encontré en el segundo carrito a mi hija, en primera fila, cantando con todos los niños y profesoras al unísono una canción que les habían enseñado en clase. Sólo después de verla tuve una sensación de paz. Minutos después llegó mi esposa llorando de angustia por no saber nada de nuestra hija yo la abracé y traté de calmar y aunque estaba con la misma incertidumbre ambos logramos mantener la calma esperando tener en nuestros brazos a nuestra pequeña.

 

Maestras y vigilantes dieron aviso de que comenzarían con la entrega de los niños, se hizo una fila de personas para mantener el control y poco a poco recoger a los pequeños cantores. Cuando tuvimos a nuestra hija con nosotros y la abrazamos sentimos que todo estaba bien, al menos en ese momento ya que no teníamos conocimiento de la cantidad de pérdidas humanas y edificios colapsados que se había llevado el terremoto.

 

Si bien estos episodios son impredecibles, es importante que nuestros hijos sepan cómo actuar en caso de que no estemos con ellos y también en el caso de que necesitemos ayuda, estando con ellos.

 

En nuestra educación como mexicanos nos inculcan, desde muy pequeños, el conocimiento de como actuar en caso de sismo y me gustaría compartir con ustedes algunos datos que estoy seguro sería muy útil enseñarle a tus hijos:

 

– Explicarle que en tu país, es muy probable que ocurran sismos y que entiendan por qué se producen. Esto hará que ellos tomen con más calma la situación.

– Identificar las zonas de seguridad de tu casa, que es donde deben estar en caso de un sismo de gran intensidad. Esto sirve para que cuando la persona a cargo del niño de la alerta, él sepa de inmediato donde dirigirse.

– Identifica las zonas de peligro de la casa y lo que no debe hacer. Como por ejemplo, no acercarse a los cuadros, los ventanales o lámparas que puedan colapsar durante el movimiento.

–  Si tienes varios hijos, identifica quién se tiene que hacer cargo de los niños más pequeños, así tus hijos mayores te pueden ayudar a reunir a la familia en el punto seguro de tu hogar.

– Si cuentas con víveres reservados para estas situaciones, que los hijos mayores sepan dónde están.

– Dependiendo de la edad, enseñarles a desconectar el gas, el agua y la electricidad.

– No entres en pánico, recuerda que los padres son los que les dan la seguridad a los niños para poder actuar.

– En caso de que estén en la escuela, debes indicar a tus hijos que se apeguen al plan de evacuación. Si tienes varios hijos, dile a los mayores que estén pendientes de los más pequeños en el colegio y fijen un punto de encuentro dentro de éste en caso de una emergencia mayor.

– Si vives en un departamento es importante abrir la puerta principal, con esto te aseguras de no quedar encerrado. Una vez que el movimiento termina sal de tu casa y dirígete a las vías de evacuación del edificio.

 

Espero que esta información sea de ayuda en estos momentos y para futuras ocasiones.

 

Hoy se sabe que aumentó a 320 el número de muertos por el terremoto del 19 de septiembre y que provocó el colapso de 45 inmuebles en la Ciudad de México.

 

De esa cifra, 182 murieron en la Ciudad de México. Además, 73 en Morelos, 45 en Puebla, 13 en el Estado de México, 6 en Guerrero y uno en Oaxaca. El Servicio Sismológico Nacional reporta hasta el momento 39 réplicas del sismo del 19 de septiembre.

 

Miguel – papaimexicano

 

É verdade, a primeira coisa que você pensa durante e depois de um terremoto é nos filhos

 

O México é um país com grande atividade sísmica, porque está no chamado cinturão de fogo do Pacífico. E é na costa do Pacífico mexicano que as placas de Cocos e da América do Norte fazem contato, o que gera a maioria dos terremotos em nosso país.

 

No dia 19 de setembro às 11:00 a.m. como todos os anos, o “mega simulacro” foi realizado em comemoração aos terremotos de 19 e 20 de setembro de 1985, onde morreram mais de 10 mil pessoas na Cidade do México e na região metropolitana. A Secretaria de Proteção Civil disse num comunicado que o objetivo do exercício era testar planos de resposta, de emergência, protocolos de ação e avaliar a capacidade de coordenação interinstitucional para responder a um terremoto de magnitude considerável.

 

13:14 hrs. a história se repete

 

Depois de um exercício de evacuação com sucesso entre os colegas do escritório, retornamos às mesas para continuar nosso trabalho. Após da 1:00 da tarde, deixei o escritório para comprar uma garrafa de água. Eu cheguei na loja, peguei a garrafa e, no momento do pagamento, senti um movimento no chão como se um caminhão tivesse passado muito perto de mim, no entanto, o movimento se repetiu e a jovem que estava atendendo me diz , “Está tremendo”, ao mesmo tempo que os produtos comerciais começaram a cair das cômodas.

 

Entre os gritos de pânico e o rangido pelas rachaduras dos edifícios, saímos para a rua para nos colocar em um lugar seguro, já que a loja estava no piso térreo de um prédio residencial. O ponto de encontro mais próximo estava a poucos metros acima da avenida principal.

 

A fachada do prédio acima de nós começou a cair; vidros e pedaços de detritos colapsaram um deles bateu nas minhas costas, mas isso deixou apenas um hematoma. Quando comecei a correr, passei por uma senhora que estava gritando pelo seu bebê porque ele estava preso num carrinho com um cinto. Eu sem pensar duas vezes, parei para ajudá-la a pegar o bebê dela e correr para a avenida.

 

Quando cheguei à avenida, senti uma opressão no meu peito, meu corpo tremia e meus olhos estavam mais abertos do que de costume, as pessoas estavam chorando, gritando e tentando fazer uma ligaçao. Meu Deus, minha filha! Eu pensei, eu estava a um quarteirão e meio da creche, então não desperdiçei mais tempo e correi pra lá, no caminho liguei para minha esposa, mas a rede telefônica tinha caído e não conseguia me comunicar com ela.

 

Do lado de fora do berçário, dois pais estavam esperando notícias das crianças, um cuidador veio nos informar que o prédio não sofreu danos estruturais e que nossos filhos estavam bem, e em breve nós íamos ver às crianças chegar à esplanada com as tias (professoras).

 

Anteriormente, alguns amigos me disseram sobre o incrível protocolo de emergência que tinham na creche. No momento em que o alarme soa ou um terremoto começa a ocorrer, todos os trabalhadores da creche deixam tudo o que estão fazendo para ajudar as crianças. Professores, prefeitos ou cozinheiros ajudam a salvaguardar a integridade dos mais pequenos. Em carrinhos tipo supermercado eles colocam as crianças e saem imediatamente pelas rampas de emergência do prédio. As professoras cantam em voz alta para que as crianças pensem que é um jogo e também para não gerar estresse ou medo entre eles.

 

Através de mensagens no celular, consegui me comunicar com minha esposa dizendo para ela que tinha que se acalmar, pois eu já estava esperando na creche para pegar nossa filha. Mamemexicana ainda estava no edificio do trabalho a poucos metros de distância de nós, no entanto, como seu escritório fica no 18º andar, eles ainda não podiam evacuar tais instalações. Naquele momento, recebi duas mensagens de algumas primas que perguntaram sobre nós. Quando tentei escrever para respondê-las, minhas mãos não reagiram, então enviei-lhes mensagens de voz. Eu não tinha idéia de que aquelas mensagens ajudariam a liberar algumas das tensões e angústias que sentia por não ter visto minha filha e minha esposa, porque minha voz começou a distorcer e acabou em lágrimas.

 

À distância, escutei crianças e pessoas cantando, levantei o rosto para as rampas de emergência da creche e encontrei no segundo carrinho minha filha, cantando com todos os outros em uníssono uma música que as professoras tinham ensinado na aula. Só depois de vê-la, tive uma sensação de paz. Minutos depois, minha esposa veio chorando de angústia por não saber nada sobre nossa filha.

 

Professores e cuidadores deram aviso de que começariam a entregar as crianças. Quando tínhamos nossa filha conosco e a abraçamos, sentimos que tudo estava bem, pelo menos naquele momento, pois não tínhamos conhecimento da quantidade de perdas humanas e dos edifícios colapsados ​​que levara o terremoto.

 

Embora esses episódios sejam imprevisíveis, é importante que nossos filhos saibam agir caso não estejamos com eles e também no caso de precisar de ajuda, estar com eles.

 

Na nossa educação como mexicanos, aprendemos desde crianças como agir em caso de terremoto e gostaria de compartilhar com vocês algumas informações que eu tenho certeza que seria muito útil para vocês ensinar seus filhos:

 

– Explique que em nosso país, é provável que haja terremotos e que compreenda por que eles ocorrem. Isso fará com que eles tomem a situação com mais calma.

– Identificar as zonas de segurança da sua casa, onde é onde deveriam estar em caso de grande terremoto. Isto é para que, quando a pessoa encarregada do alerta da criança, ele sabe imediatamente para onde ir.

– Identificar as zonas perigosas da casa e o que não fazer. Por exemplo, não se aproxime às imagens, janelas ou lâmpadas que podem colapsar durante o movimento.

– Se você tem várias crianças, identifique quem tem que cuidar dos filhos mais novos, para que suas crianças mais velhas possam ajudá-lo a reunir a família no ponto seguro de sua casa.

– Se você tem comida reservada para essas situações, deixe as crianças mais velhas saberem onde elas estão.

– Dependendo da idade, ensine-os a desconectar gás, água e eletricidade.

– Não entre em pânico, lembre-se de que os pais são os que dão às crianças segurança para agir.

– No caso de você estar na escola, você deve informar seus filhos para aderir ao plano de evacuação. Se você tiver várias crianças, conte aos idosos para cuidar dos mais novos na escola e estabelecer um ponto de encontro dentro da escola em caso de uma grande emergência.

– Se você mora em um apartamento, é importante abrir a porta principal, isso garante que você não fique trancado. Uma vez que o movimento termine, saia de sua casa e vá às rotas de fuga do prédio.

 

Espero que esta informação possa ajudar.

 

Hoje, é sabido que o número de pessoas mortas pelo terremoto do 19 de setembro aumentou para 320, causando o colapso de 45 edificios na Cidade do México.

 

Desse número, 182 morreram na Cidade do México. Além disso, 73 em Morelos, 45 em Puebla, 13 no Estado do México, 6 em Guerrero e 1 em Oaxaca. O Serviço Nacional de Sismologia relata até agora 39 réplicas do terremoto do 19 de setembro.

 

 

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