Jessé Torres – “Papás por el mundo” #48

 

Recibí 4 regalos de Dios en mi vida. Una hija, hoy con 24 años, que vive con su madre en Australia desde los 11 años. Ella es el fruto del primer matrimonio. Y tres hijos, 11 años, 7 años y 3 años, frutos del segundo y actual matrimonio.

 

Ser padre de esos niños me renueva bastante. Pues tengo 48 años de edad y me hacen sentir más joven. Requiere mucha energía y disposición para dar la atención que merecen. Todos los días me esfuerzo para acompañar ese de torbellinos.

 

Al mismo tiempo que soy padre, educando, dando broncas y orientando, tengo que ser amigo, pasando tiempo con ellos. Ayudo en las tareas de la escuela (repaso con la mamá), oigo las “historias” que traen de la escuela y elogio sus actividades y los juegos que hacen en casa. Juego a las luchas con ellos pues a los niños les gustan esos juegos que demuestran fuerza y ​​dominación. Claro que imponiendo límites en esos juegos más rudos. La diferencia de cuatro años de un hijo a otro indica gustos diferentes. Tenemos dos televisores en casa, pues al más grande ya no le gusta los diseños de los hermanos más jóvenes. Y yo que me gusta el fútbol, ​​a veces, asisto sólo los juegos de las 22 horas, pues ya se fueron a dormir. El más grande le gusta la música (tiene una clase particular de guitarra) y el hijo de en medio le gusta el deporte (tiene clases de fútbol). Ofrezco esas opciones para llenar el tiempo con cosas útiles y saludables. Esa experiencia de paternidad me enseñó a dar prioridades a los hijos en la compra de ropa, comida, calzado, destinos de algunos viajes, etc. Pido su opinión cuando vamos a comprar algo (aunque en algunas ocasiones la mamá y yo ya habíamos decidido…), pues eso les hace sentir importantes y amados.

 

En fin, ser padre es un privilegio que la vida nos ofrece. Un abrazo.

 

Jessé Torres

Instagram: @jetops_paicoruja

Brasil

 

Texto original

Recebi 4 presentes de Deus em minha vida. Uma filha, hoje com 24 anos, que mora com a mãe na Austrália desde os 11 anos. Ela é fruto do primeiro casamento. E três filhos, 11 anos, 7 anos e 3 anos, frutos do segundo e atual casamento. Ser pai desses meninos me renova bastante. Pois tenho 48 anos de idade e eles me fazem me sentir mais jovem. Requer muita energia e disposição para dar a atenção que eles merecem. Todos os dias me esforço para acompanhar esse pique.

Ao mesmo que tempo que sou pai, educando, dando broncas e orientando, tenho que ser amigo, gastando tempo com eles. Ajudo na lição da escola (revezo com a mamãe), ouço as “histórias” que trazem da escola e elogio as atividades e as brincadeiras que fazem em casa. Brinco de “luta” com eles, pois menino gosta dessas brincadeiras que demonstram força e dominação. Claro que impondo limites nessas brincadeiras mais rudes. A diferença de quatro anos de um filho para o outro indica gostos diferentes. Temos duas TVs em casa, pois o mais velho já não gosta dos desenhos dos irmãos mais novos. E eu que gosto de futebol, as vezes, assisto só os jogos das 22 horas, pois já foram dormir. O  mais velho gosta de música (tem aula particular de violão) e o filho do meio gosta de esporte (tem aula de futebol). Ofereço essas opções para o preencher o tempo com coisas úteis e saudáveis.Essa experiência de paternidade me ensinou a dar prioridades aos filhos na compra de roupas, comida, calçados, destinos de algumas viagens, etc. Peço a opinião deles quando vamos comprar alguma coisa (mesmo que em algumas ocasiões a mamãe e eu já havíamos decidido…rs), pois isso os faz sentir importantes e amados.

Enfim, ser pai é um privilégio que a vida nos oferece. Um abraço.

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