La fuerza de un abrazo

El abrazar a tu hijo hace que se reduzcan los berrinches, genera más confianza en sí mismo, y crezca feliz… científicos lo afirman y yo lo estoy comprobando.

 

Abrazar hace bien. Todo mundo sabe que un abrazo trae una enorme paz al espíritu, sin embargo, ¿sabían que calma ataques de berrinches? ¿Que ayuda al desarrollo cognitivo e inmunológico? ¿Qué mejora el vínculo papás e hijo? ¿Qué puede hasta salvar vidas?… yo tampoco.

 

Lo que sabemos es que, en cualquier circunstancia, el abrazar hace bien: cuando estamos tristes o decepcionados, un fuerte abrazo llega a aliviar un poco de dolor. Cuando estamos felices, queremos compartir la alegría dando a los otros un abrazo de oso. Nunca nadie se convirtió en delincuente por recibir mucho amor y cariño en la infancia… ¿o sí?

 

Ahora vamos a los hechos con bases científicas:

 

  1. El Abrazo auxilia en el crecimiento y desarrollo de los niños.

 

El cerebro de los niños necesita mucha estimulación para crecer y desarrollarse. El contacto físico es uno de los estímulos más importantes que facilitan el desarrollo saludable de los niños. Un estudio mostró que, bebés que reciben 20 minutos más estimulación física por día durante 10 semanas, obtuvieron puntuaciones más altas en las evaluaciones de desarrollo infantil.

 

En otro estudio de la Duke University, investigadores descubrieron que la falta de estimulación materna en las crías de ratones llevó una disminución en el crecimiento de los mismos. Las crías de ratones que tuvieron más contacto con la madre pesaron más, aprendieron más rápido, presentaron mejor memoria, una inmunidad más fuerte y exhibieron un comportamiento social más saludable.

 

  1. Dar abrazos como calmantes: regulan las emociones encontradas.

 

No hay remedio más eficaz a un ataque de emociones infantiles (berrinches) que un abrazo. Mamá y papá pueden calmar un niño angustiado sólo con cargarlo y abrazarlo, inclusive, el niño comienza a llorar si los padres lo sueltan.

 

¿Y porque acontece eso?

 

Según investigadores, el balance emocional funciona más o menos como un automóvil, en donde existe un acelerador  y un freno, cada uno trabajando por separado para controlar la velocidad del carro. En nuestro sistema nervioso, el área de excitación (simpático o acelerador) y el que calma (parasimpático o freno) funciona separadamente para regular nuestras emociones.

 

Cuando un niño llora en un berrinche funciona exactamente como un carro fugitivo. El nivel de hormonas del estrés (cortisol) en la sangre aumenta la frecuencia cardiaca, la tensión muscular y la ansiedad.

 

Los abrazos desencadenan la liberación de hormonas del bien estar, la oxitocina, disminuyendo el nivel de hormonas del estrés, y así, combatiendo los efectos de la ansiedad.

 

Abrazar no sirve solamente para amenizar un berrinche, sino que también calma al niño, disminuyendo la excitación y la ansiedad. En vez de hacer berrinche, da a tu hijo un delicioso abrazo. Imagina que tu hijo te desobedece y sale desenfrenadamente en el vehículo de las emociones como si manejara un carro fugitivo. Él no va a poder parar porque el acelerador está preso y el freno no funciona. Entonces dejas que el pequeño choque a toda velocidad contra un poste simplemente porque no quieres darle atención a tu hijo “desobediente”, tu orgullo y enojo hace que no quieras darle un abrazo.

 

Lo que yo hago: paro el carro, rescato a mi hija con un fuerte abrazo y, sólo después de que está más tranquila, hablo con ella de lo que ha hecho. Eso no es premiar el berrinche, abrazando a tu hijo cuando lo necesita no lo estás incentivando a ser peor, lo estás ayudando a evitar un accidente emocional.

 

Abrazar a un niño angustiado durante una crisis no recompensa su mal comportamiento. Tu le estás dando el apoyo que necesita en cuanto él aún está aprendiendo a regular sus emociones.

 

  1. Los abrazos aumentan la inmunidad: hacen bien para la salud.

 

Al nacer, el sistema nervioso de los pequeños no está maduro para regular grandes emociones por sí mismos.

 

Durante el sufrimiento, la angustia, la ansiedad, el alto nivel de cortisol (hormona del estrés) y, si el niño fue dejado por un periodo prolongado de tiempo en esa situación, este nivel toxico de hormonas del estrés tendrá impacto en la salud del niño, tanto física como mentalmente. Estudios muestran que la exposición excesiva a la hormona del estrés puede comprometer el sistema inmunológico del pequeño y afectar el raciocinio verbal más tarde. También puede llevar a la depresión conforme el niño va creciendo.

 

La liberación de oxitocina desencadenada por abrazos puede disminuir el nivel de hormonas del estrés, ayudando así a fortalecer el sistema inmunológico del niño. ¡Hace bien para la salud!

 

Abrazar no sólo es bueno para los pequeños, sino también para los padres. Cuando los papás están abrazando a un hijo, el pequeño está aplicando estimulación (contacto físico) en sus papás, haciendo que ellos se sientan mejor (debido a la oxitocina), calmándolos y activando su inmunidad. Tener un nivel más bajo de cortisol también ayudará a bajar la presión haciendo tu corazón más saludable.

 

  1. Aumenta la autoestima, y fortalece el vínculo papás e hijos.

 

No es sorpresa que abrazar aumenta el vínculo entre papás e hijos ¿verdad? Sin embargo, estudios aún preliminares sugieren que el abrazo puede aumentar la autoconfianza de los pequeños y reducir los miedos que acontecen conforme a la edad.

 

  1. El abrazo puede salvar una vida.

 

En 1995, los gemelos Kyrie y Brielle Jackson, nacieron prematuros de 12 semanas. Kyrie comenzó a ganar peso y prosperar después del nacimiento, pero Brielle no estaba yendo del todo bien. Ella lloró mucho, dejándola sin aire con el rostro azul. Su frecuencia cardiaca subió entrando en estado crítico.

 

En aquella época, la política del hospital exigía que los gemelos fueran colocados en incubadoras separadas para reducir el riesgo de infección cruzada. Pero cuando la enfermera ya había hecho de todo, sin éxito, colocó a Brielle al lado de Kyrie en la misma incubadora con el permiso de los padres; casi inmediatamente, Brielle se acurruco con su hermana Kyrie, y ella comenzó a calmarse. Su nivel de oxigeno asustadoramente bajo aumentó en pocos minutos. En cuanto dormía, Kyrie colocó su brazo fino en torno al pecho de Brielle. La frecuencia cardiaca de Brielle comenzó a estabilizarse y su temperatura corporal subió a lo normal.

 

Este milagroso “abrazo de salvación” cambió desde entonces la práctica en la medicina infantil en los Estados Unidos. Ahora, el contacto piel con piel o canguro es utilizado por los papás y cuidadores para estabilizar bebés prematuros.

 

Además de este caso de las gemelas, estudios muestran que bebés prematuros ganan más peso, tienen menor internación hospitalaria y desarrollo neuronal con el contacto físico (estimulación). Es una maravilla el poder de un abrazo.

 

Entonces no pierdas más tiempo, ve y dale un abrazo bien fuerte a tu hijo, demuéstrale cuanto lo amas.

 

Si no crees en ninguno de estos fragmentos sacados de estudios científicos, una cosa puedo garantizarte: ¡abrazar a su hijo no le hará ningún mal!

 

Miguel – papaimexicano

 

Fuentes:

National Center of Biotechnology Information, International Journal of Experimental and Clinical Pathology and Drugs Research e Parenting For Brain.

2 comentarios sobre “La fuerza de un abrazo

  1. Muy buenos datos…. Brother …. Esto es sumamente importante…. Para que los papis se den cuenta que ser amorosos y jugar al día de té no los hace menos hombres , si no por el contrario dejan una expectativa de buen hombre a sus pequeños

  2. Esse post é incrível pana, apesar de não ser pai ainda adorei saber um pouco mais sobre a influência de um abraço dos pais em um bebê ou uma criança, adorei todos as postagens, e pode ter certeza que assim que eu tiver um filho/filha venho aqui pegar algumas dicas kkkkk…forte abraço e parabéns amigo.

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