La guardería, el dolor de la separación

“Papá, hoy noté una cierta tensión en el aire. No entendí bien lo que estaba aconteciendo, pero percibí que mi mamá y tú estaban muy nerviosos y eso me está dejando nerviosa a mí, asustada, no me gusta verlos discutir, algo no está bien.

Estando en el carro consigo ver por el espejo una lagrima escurriendo por el rostro de mi mamá, ¡papá, dime porque mi mamá está llorando! porque me miran con aquella cara de preocupación y de culpa, ¿estamos yendo a aquel lugar llamado guardería de la que han estado hablando toda la semana?

No parece un lugar feo, se ve bonito, hay más niños aquí con quien puedo jugar… esperen, a donde se están yendo, ¿me van a dejar aquí solita con ellos? Papás, yo prefiero jugar con ustedes en casa, quiero irme con ustedes, ¡siéntense aquí conmigo mamá, papá! ¿Por qué tienen que irse?”

 

Señores papás, dominen la ansiedad. El ingreso de los pequeños en la guardería puede ser hasta cierto punto doloroso, sin embargo, es de gran aprendizaje para todos, principalmente para los niños.

 

Después de pasar meses dedicados exclusivamente al bienestar de los hijos, es natural que distanciarse de ellos, aunque de manera temporal, cause dolor. Pensar que va a sobrevivir sin su vigilancia parece loco y poco probable.

 

El desafío de comenzar a frecuentar una guardería es enorme para el pequeño y para los papás (muy probablemente nos duele más a nosotros que a los propios niños). Tengan en mente que inscribir al pequeño en una guardería hará un bien para ustedes ya que por lo general es inevitable regresar al trabajo después de los días que por ley tenemos de paternidad/maternidad, sin embargo, el que más ganará con todo esto es tu hijo ya que conocerá y socializará con más bebés haciendo que su desarrollo infantil sea aprovechado por él en todos los aspectos.

 

Conversar con otros papás que han pasado por el mismo proceso puede ser un santo remedio para calmar tu ansiedad. Descubrirás que no son los únicos que están pasando por esto, y lo más importante, que esta fase va a acabar. No desistas el primer día de escuela sólo porque el pequeño comenzó a llorar, esto es totalmente normal, y generalmente su llanto no demora más de 5 minutos, mejor piensa que en un rato más estarás ahí con él para abrazarlo.

 

Si bien no existe una receta mágica que haga que los niños entren felices y contentos a la guardería, hay algunas recomendaciones y pautas que pueden seguirse para tratar de ayudar a los niños a que este complicado proceso sea mejor o para que, como mínimo, se sientan comprendidos. A continuación, vamos a explicaros cómo (tratar de) ayudarles a vivir mejor el periodo de adaptación a la guardería.

 

Ten en cuenta que ellos no han pedido ir a la guardería

Lo siento, pero tengo que decirlo para, a partir de esta base, construir el resto de recomendaciones al respecto: los niños no piden ir a la guardería. Si por ellos fuera estarían siempre con mamá o con papá, jugando con ellos, pasando tiempo con ellos, creciendo como seres emocionales que aún no saben nada de la vida.

 

Sabiendo que ellos no elegirían ir a la guardería (repito, que sé que esto que escribo puede ser doloroso, pero es que es así y es necesario comentarlo), los padres debemos tener en cuenta que pueden llevar muy bien la adaptación, la pueden llevar regular y la pueden llevar fatal, y debemos ser conscientes de por qué lloran, de por qué lo pasan mal y, de ese modo, tener claro que debemos ayudarles cuanto más, mejor.

 

Anticiparles lo que va a pasar

Sé que muchos niños ya han empezado el periodo de adaptación y quizás este consejo llegue un poco tarde, pero lo comento porque aún cuando ya hayan empezado se puede seguir trabajando en casa. Este consejo es para niños que ya entienden un poco lo que sucede, que ya conocen el juego simbólico, a través del cual emulan la vida diaria con sus muñecos o representando personajes.

La idea es representar la vida en la guardería con muñecos para que ellos se anticipen a lo que va a pasar. Se puede hacer también representando personajes, el niño haciendo de sí mismo, por ejemplo, y mamá o papá haciendo de la educadora infantil.

 

Darles el tiempo que necesiten

Con respecto a los periodos de adaptación hay dos problemas que hacen que la cosa no acabe de ir bien: que en la guardería sean demasiado estrictos y no permitan un periodo flexible para el niño y/o que los padres no puedan hacer el periodo de adaptación tan largo como el niño requeriría, por cuestiones de trabajo.

Una persona no se adapta a un nuevo ambiente, a un nuevo lugar y a nuevas personas en dos horas ni en dos días. Los niños tampoco. La finalidad del periodo de adaptación es que el niño vaya conociendo el nuevo entorno, su nueva cuidadora y sus nuevos amigos y amigas para que acabe sintiendo que está en un sitio seguro, no amenazante, incluso cuando su madre o padre no están con él. Todo está en encontrar el equilibrio justo para que el niño no lo pase mal (o lo pase lo mejor posible) teniendo en cuenta, como he dicho antes, que si ellos pudieran elegir, escogerían otra cosa.

 

Despídete, siempre

Son muchos los niños que, por desgracia y por no usar el sentido común, se han sentido literalmente abandonados en la escuela infantil. ¿Conoces la amarga sensación de estar en un supermercado y darte cuenta de que tu hijo no está a tu lado? ¿Recuerdas qué se siente cuando caminas por varios pasillos y no le ves? Desaparecido. Estaba a tu lado y de repente ya no está. Luego lo encuentras jugando, tranquilo, en cualquier sitio y le dices “¡no te separes de mí, que no sabía dónde estabas! ¡Qué me has dado!”.

Pues es curioso que, teniendo esto en cuenta, los mismos padres sean capaces de aprovechar un momento en que el niño está entretenido para desaparecer y es aún más curioso (o absurdo) ver que son las mismas educadoras las que les hacen gestos de “vete, vete” porque han conseguido entretener al niño.

Está claro que de este modo cuando la madre o padre se va el niño está tranquilo. “Qué contento se queda mi niño en la guardería”, podrá hasta pensar algún padre. El problema es lo que sucede cuando el niño se da cuenta de que se ha quedado “solo”. Ahí llega el momento en que se siente confuso, abandonado y vendido a su suerte. No sabe cuándo se ha ido y no sabe cuándo volverá.

Luego, lógicamente, cuando el niño está con sus padres no les deja ni respirar, no se separa de ellos porque no sabe cuándo, por arte de magia, volverán a desaparecer. Incluso duermen mal despertándose varias veces para cerciorarse, con cada despertar, que sus padres no se han volatilizado otra vez.

Hay que despedirse de los niños, siempre. Un besito, “te quiero”, “me voy a trabajar”, “luego vuelvo”, “pásatelo muy bien, aprovecha para jugar mucho”, etc. Le estás explicando que te vas, le comunicas que durante un rato no vas a estar y que luego vas a volver. El niño se quedará quizás (probablemente) llorando, porque él se quiere ir contigo, allí donde vayas, pero no pudiendo ser, al menos tiene la información. Es lo justo y es lo lógico. Luego en casa, si nadie dice “me voy”, no tendrá motivos para pensar que se va a quedar solo en cualquier momento.

 

Comprensión

El último consejo, pero no por ello el menos importante (de hecho, yo diría que es el más importante), es el de ser comprensivos, muy comprensivos y ser muy empáticos.

Trata de ponerte en sus zapatos para saber qué está sintiendo y por qué lo siente, apóyalo, ten en cuenta que, si cambia un poco su relación con ustedes cuando está en casa, demandando más contacto y más tiempo con sus papás debes hacer lo posible por dárselo, porque lo está haciendo para ver si lo siguen queriendo.

Separarte de la persona más importante de tu vida es muy difícil, si además esa persona es tu guía, tu referente, tu apoyo en los malos momentos, no sólo puedes sentirte triste, sino también desubicado y sin saber qué rumbo tomar (“acaba con el capitán y sus soldados no sabrán qué hacer”).

 

Y así poco a poco la profesora deberá ir apareciendo, esa nueva persona que será su guía durante unas horas, con la que debe tener confianza. Como sabemos, esto no sucede en pocas horas ni en pocos días, por eso es necesario que ofrezcamos a nuestro hijo todo el apoyo posible para que el cambio sea tan suave como logremos conseguir.

 

Miguel – papaimexicano

bebesymas

 

 

Creche: a dor da separação

“Papai, hoje notei alguma tensão no ar. Eu não entendi muito o que estava acontecendo, mas notei que minha mãe e você estavam muito nervosos e isso me deixa nervosa a mim, assustada, não gosto de vê-los brigando, algo não está certo.

Ficando no carro, eu posso ver através do espelho uma lágrima escorrendo pelo rosto da minha mãe, papai, me diga por que minha mãe está chorando! porque voces estao me olham com esse rosto de preocupação e culpa, vamos a esse lugar chamado creche que voces falaram toda a semana?

Não parece um lugar feio, parece legal!, há mais crianças aqui com quem eu posso jogar … espera, para onde voces estao indo, vão me deixar sozinha aqui com eles? Papai, prefiro brincar com você em casa, quero ir com vocês, senta aqui comigo, mãe, papai! Por que voces têm que sair?”

Papai, domina a ansiedade. A entrada de crianças pequenas na creche pode ser dolorosa até certo ponto, no entanto, é uma ótima aprendizagem para todos, especialmente para crianças.

Depois de passar meses dedicados exclusivamente ao bem-estar das crianças, é natural distanciar-se, mesmo que seja temporariamente, causando dor. Pensar que eles vao sobreviver sem sua vigilância parece muito louco e improvável.

O desafio de começar na creche é enorme para os pequenos e para os pais (provavelmente é mais ainda para nós os papais do que para as próprias crianças). Tenha em mente que cadastrar à criança em uma escolinha fará uma coisa boa para ela, é inevitável voltar ao trabalho depois dos dias que, por lei, temos com a paternidade / maternidade, no entanto, quem vencerá é o seu filho, ele vai se relacionar muito bem com mais bebês, fazendo que seu desenvolvimento infantil seja explorado em todos os aspectos.

Falar com outros pais que passaram pelo mesmo processo pode ser um remédio bacana para acalmar sua ansiedade. Você descobrirá que não são os únicos que estão passando por isso, e o mais importante, que esta fase vai acabar. Não desista no primeiro dia da escola apenas porque o pequeno começou a chorar, isso é totalmente normal, e geralmente seu choro não demora mais de 5 minutos, é melhor pensar que em algum momento você estará lá com ele para abraçá-lo.

Embora não haja receita mágica que faça as crianças felizes no berçário, existem algumas recomendações e diretrizes que podem ser seguidas para tentar ajudar as crianças a tornar este processo complicado o melhor possivél. Em seguida, vamos explicar como (tentar) ajudá-los a viver melhor o período de adaptação na creche.

Tenha em mente que eles não pediram para ir à creche

Desculpe, mas devo dizer que, com base nisso, construa o resto das recomendações: as crianças não pedem para ir à creche. Se a escolha fosse por eles, eles sempre estariam com mãe ou pai, brincando com eles, passando o tempo com eles.

Então, sabendo que eles não escolheriam ir pra creche (eu sei que o que eu digo pode até machucar, mas é assim e é necessário comentar), os pais devem levar em conta que podem levar muito bem a adaptação, pode ser mais ou menos e pode ser muito ruim, e devemos estar conscientes de por que eles choram, por que eles têm um mau tempo e, portanto, tenha claro que devemos ajudá-los quanto antes melhor.

Antecipe o que acontecerá

Eu sei que muitas crianças já começaram o período de adaptação e talvez esse conselho seja um pouco tarde, mas eu comento porque, embora já tenham começado, pode continuar trabalhando em casa. Este conselho é para crianças que já entendem um pouco o que acontece, que já conhecem o jogo simbólico, pelo qual eles imitam a vida diária com seus bonecos ou representam personagens.

A idéia é representar a vida no berçário com bonecos para que eles antecipem o que vai acontecer. Isso também pode ser feito retratando personagens, a criança fazendo-se, por exemplo, e mãe ou pai fazendo o educador infantil.

Dê-lhes o tempo que eles precisam

Com relação aos períodos de adaptação, há dois problemas que pioram as coisas: são muito rigorosos no berçário e não permitem um período flexível para a criança e / ou que os pais não podem fazer o período de adaptação que a criança precisa, por causa do trabalho.

Uma pessoa não se adapta a um novo ambiente, um novo lugar e novas pessoas em duas horas ou dois dias. As crianças também. O propósito do período de adaptação é que a criança conheça o novo ambiente, seu novo cuidador e seus novos amigos para que ele / ela sente que ele está em um lugar seguro e não ameaçador, mesmo quando sua mãe ou pai não está com ele. Trata-se de encontrar o equilíbrio certo para que a criança não tenha um mau tempo (ou gastar o melhor possível) tendo em conta, como eu disse anteriormente, que, se pudessem escolher, escolheriam outra coisa.

Diga adeus, sempre

Há muitas crianças que, infelizmente e por não usar o senso comum, sentiram-se literalmente abandonadas na creche. Você conhece a amarga sensação de estar no supermercado e percebe que seu filho não está ao seu lado? Você se lembra do que se sente quando atravessa vários corredores e você não o vê? ta perdido!. Eu estava ao seu lado e de repente você se foi. Então você o encontra jogando, calmo, em qualquer lugar, e você diz “não se separe de mim, eu não sabia onde você estava! Meu Deus!”

É curioso que, levando isso em consideração, os próprios pais possam tirar proveito de um momento em que a criança se diverte e é ainda mais curioso (ou absurdo) ver que são os mesmos educadores que os fazem gestos de “vai vai papais, deixem ela comigo” porque eles conseguiram ter a atençao da criança.

É claro que, dessa forma, quando a mãe ou o pai deixa a criança fica calma. “Quão feliz o meu filho está na creche”, assim que pensa o papai. O problema é o que acontece quando a criança percebe que ele permaneceu “sozinho”. Chega o momento em que você se sente confuso, abandonado e vendido ao seu destino. Ele não sabe quando ele se foi e ele não sabe quando ele voltará.

Então, lógicamente, quando a criança está com seus pais, ele não os deixa respirar, ele não se separa deles porque ele não sabe quando, por magia, eles vão desaparecer novamente. Eles até dormem levemente acordados várias vezes para garantir, com cada despertar, que seus pais não vao volatilizaram novamente.

Você tem que dizer tchau às crianças, sempre. Um pequeno beijo, “Eu te amo”, “vou trabalhar”, “vou voltar”, “curtir, brincar muito”, etc. Você está explicando que você está indo, você o informa que por algum tempo você não estará lá e então você retornará. A criança ficará talvez (provavelmente) chorando, porque ele quer ir com você, onde quer que vá, mas não é capaz de, pelo menos, ter a informação. É a coisa certa e é a coisa lógica. Então, em casa, se ninguém diz “eu vou embora”, você não terá motivos para pensar que você estará sozinho em qualquer momento.

Entendimento

O último conselho, mas não o menos importante (na verdade, eu diria que é o mais importante), é ser compreensivo, muito compreensivo e muito empático.

Tente colocar-se em seus sapatos para saber o que está sentindo e por que você sente isso, apoiá-lo, tenha em mente que, se você mudar seu relacionamento um pouco quando estiver em casa, exigindo mais contato e mais tempo com seus pais, você deve fazer o que puder por dar a ele, porque ele está fazendo isso para ver se ele ainda é desejado.

Separar-se da pessoa mais importante em sua vida é muito difícil, se essa pessoa também é seu guia, seu referente, seu apoio nos maus momentos, não só você pode se sentir triste, mas também extraviado e não saber o curso a seguir (“Sem o capitão os seus soldados não saberão o que fazer”).

E, pouco a pouco, o professor deve aparecer, essa nova pessoa que será seu guia por algumas horas, com a qual você deve ter confiança. Como sabemos, isso não acontece em poucas horas ou alguns dias, por isso é necessário oferecer ao nosso filho todo o apoio possível para tornar a mudança tão suave quanto possível.

 

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