NUNCA hagas esto cuando tu hijo tiene un berrinche

Los niños no entienden la palabra “no”. Para ellos, la negación se traduce en dolor, lágrimas, tristeza y desespero, y no hay quien logre calmar sus emociones. ¿Cuántas veces hemos visto a un pequeñito haciendo un berrinche en medio de la calle? Esta actitud, hasta que entendamos mejor cómo funciona la mente de los bebés, la tomamos como una malcriadez, pero también natural y por eso lo importante es saber reaccionar ante ella.

 

Aunque prefiero los términos estallidos o explosión de emociones, a berrinches, no digo que en su momento no son difíciles y que tenga las mejores claves para manejarlos. Al contrario, lo más valioso que he aprendido no es cómo manejar un berrinche, sino lo que NUNCA debería hacer durante un berrinche.

 

Yo considero que los berrinches son una parte integral en la vida de un niño y sus padres. Además de ayudarnos a conectarnos, nos permiten usar técnicas positivas que ayudan a todos a manejar sus emociones y modelar comportamientos sanos. Como muchos padres, yo tengo la fortuna de estar armada con una multitud de herramientas para manejar estos estallidos. Pero seré sincero, a veces nada funciona de inmediato. Sin embargo, hay que recordar que hasta los berrinches forman parte de nuestra formación como padres. Hay que observar y aprender, aunque a veces no llegues a una solución.

 

Por eso, por el bienestar de nuestros hijos, sugiero que uses todas tus opciones de disciplina sana y positiva. Dicen que el que persevera alcanza. Y como padre, yo puedo afirmar que un berrinche se acaba, y siempre traerá más beneficios una técnica sana que un golpe seco.

 

Esto del golpe seco viene a mi mente porque últimamente parece que está de moda subir videos de niños en plenos berrinches. No soy quien para juzgar a los padres. Lo que sí diré es que me entristece desde un lugar muy profundo ver cómo no se escucha a los niños, cómo se les ridiculiza en público, y cómo mucha gente aplaude.

 

Esto reafirma para mí que los golpes secos no siempre son físicos. ¿Acaso los padres de los niños les avisaron que iban a grabarlos? ¿Acaso aprenderán algo de alguien que ve una cámara y no le ve a los ojos?

 

No más golpes secos a los niños, por favor. Mejor más comprensión de esta etapa y amor.

 

NUNCA:

– Ridiculices a tu hijo. Imitarlo, hacerle pasar vergüenza o burlarse de él o ella podría intensificar su berrinche, además de herirle más. Estudios señalan que el futuro adulto ridiculizado de niño tiende a sufrir de ansiedad.

– Ignores. Aparte de que estas desvalorando sus sentimientos, no aprende nada.

– Castigues su berrinche. Los berrinches son para prevenir, aprender y crecer. Castigar la rabieta es castigar a un ser humano por sentir. Si le dices a un chiquito, no te comportes como bebé y lo mandas a time out/tiempo fuera o a su habitación, quizá deje de llorar o se calme, solo porque aprende a ocultar sus emociones. Los castigos reprimen, no enseñan. Aparte, ni la psicología infantil ni la neurociencia apoyan los castigos(físicos y emocionales) para las rabietas. Nuevamente apuntan a problemas de ansiedad.

– Sobornes. Calmará el berrinche ahora, pero sembrará una mala costumbre que es ineficaz a largo plazo y trae más problemas.

– Veas el llanto como mal comportamiento o manipulación. El llanto es sano y tu hijo sabio.
Durante un berrinche, el llanto es su manera de liberar la tensión y el estrés. El llanto debe ser libre y saludable.

– Grabes a tu hijo y exponlo ante los demás. Si quieres un aplauso por tus técnicas brillantes para manejar berrinche, sube un video a Internet. Si quieres entender mejor a tu hija o hijo, y deseas que aprenda a controlar sus emociones, dale toda tu atención en el momento de su explosión.

– Veas a tu hijo como un enemigo, un niño malo o berrinchudo. Tu hijo no tiene un berrinche para fastidiarte. Los más pequeñitos todavía no saben cómo expresarse, y hasta a los más grandes nos cuesta trabajo controlar nuestras emociones. Si tu hijo ya es grande y tiene un berrinche, la psicología dice que puede sentir una desconexión contigo, quizá no sepa expresarte lo que siente, y aparte, la frustración es una emoción prevalente en todo ser humano.

-Le grites y pierdas el control. Imagínate tu yo de niña: llorando, tirada en el piso y pataleando. ¿En serio crees que un grito va a ser la solución? ¿Un cállate o un golpe te hará sentir amada, comprendida y te ayudará a manejar tu emoción? Si la respuesta es no, RESPIRA antes de hablar. Permite que brille tu mejor versión adulta, la que quiere modelar un comportamiento sano, tener paciencia con la personita que más ama en este mundo y crecer juntos.

 

BabyCenter

 

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