Proyecto “Papás por el mundo” – #16 Renato Rocha

¡Hola, soy el papá de María Flor! Todo lo demás se volvió secundario desde el 28 de febrero de 2017.

 

Pero bueno, soy educado y debo presentarme bien, me llamo Renato Rocha, tengo 34 años, y estoy casado con Carla Rocha, además de eso soy músico y servidor público. Debo decir que el ser llamado papá es la sensación más maravillosa de este mundo y la que realmente me llena de orgullo, de placer… Soy simplemente el padre de MARIA FLOR.

 

#MF fue una niña muy esperada. ¡Mucho!

 

Antes de su nacimiento, su madre y yo, ya habíamos vivido dos pérdidas muy dolorosas. La primera, no tuvo el desarrollo consolidado. Pero, el segundo embarazo, fue aún más sufrido y también dejó muchas secuelas.

 

María trajo la alegría, el afecto… el verdadero amor que necesitábamos.

 

Siempre había querido tener una familia. Pero la paternidad era algo distante. No entendía muy bien ese sentimiento. Al mismo tiempo en que quería un hijo, tenía miedo de no dar cuenta, que tener un niño iba a depender exclusivamente de mí y de la madre, de nuestros esfuerzos. En realidad, yo pensaba: “Después de tener un niño, no puedo fallar, no puedo fallar!”

 

Durante la gestación, aún medio confuso, intentaba de alguna forma participar en aquel momento. Buscaba conversar, interactuar con María Flor: cantaba, tocaba la barriga, sentía aquel montón de patadas y soñaba con el rostro de aquella mi pequeña niña.

 

Todo esto me fue contagiando y, de hecho, ya amaba a María mucho antes de conocerla.

 

Hoy, mi mayor miedo es descuidar en algún momento la educación de mi princesa. Porque no existe un “manual de paternidad”. Todos los días me reinvento, recibo varios aprendizajes. O mejor, ella me reinventa.

 

Sé que si un consejo es bueno no se da, se vende (metafóricamente). Pero si yo pudiera darles un consejoa quienes están leyendo este texto ahora, sería: “Decide ser padre. Desprendete de verdades absolutas, de títulos, de conceptos, de prioridades”…

 

El amor entre un padre y un hijo es el que más se acerca al amor de Dios. Vivir todo eso con mi María, trasciende cualquier ideal de vida que he tenido. Mi gratitud total a Dios que me permite vivir un día después del otro al lado de mi hija y conduce a nuestra familia a un amor real, puro y genuino.

 

Un gran abrazo.

 

Renato Rocha

Instagram: @renato_rocha

Brasil

 

Texto original

Olá, eu sou o pai da Maria Flor! Todo o resto ficou secundário desde o dia 28 de fevereiro de 2017.

Mas, devo ser educado e dizer que me chamo RENATO ROCHA, 34 anos, casado com Carla Rocha, músico e servidor público. Devo dizer ainda que ser chamado de PAI é a sensação mais maravilhosa desse mundo e a que realmente me realiza. Portanto, prazer… Sou simplesmente o pai da MARIA FLOR.

#MF foi uma criança muito esperada. Muito mesmo!

Antes de seu nascimento, sua mãe e eu, já tínhamos vivenciado duas perdas muito dolorosas. A primeira, não teve o desenvolvimento consolidado. Mas, a segunda gravidez, foi ainda mais sofrida e também deixou muitas sequelas.

A Maria trouxe a alegria, o afeto… o verdadeiro amor que precisávamos.

Eu sempre quis ter uma família. Mas a paternidade era algo meio distante. Não entendia muito bem esse sentimento. Ao mesmo tempo em q queria um filho(a), tinha medo de não dar conta, de ter uma criança dependendo exclusivamente de mim, dos meus esforços. Na verdade, eu pensava:

“Depois de ter uma criança, eu não poderei falhar! Não posso falhar!”

Durante a gestação, ainda meio confuso, tentava de alguma forma participar daquele momento. Buscava conversar, interagir com a Maria Flor: cantava, tocava a barriga, sentia aquele monte de chutes e sonhava com o rostinho daquela pequena menina.

Tudo isso foi me contagiando e, de fato, eu já amava a Maria muito antes de conhecê-la.

Hoje, meu maior medo é negligenciar em algum momento a educação da minha princesa. Porque não existe um “manual de paternidade”. Todos os dias eu me reinvento, eu recebo vários aprendizados. Ou melhor, ela me reinventa.

Sei que se conselho fosse bom não se dava, vendia. Mas se eu pudesse dar uma dica a você que está lendo esse texto agora, seria:

“Decida ser pai. Se desprenda de verdades absolutas, de títulos, de conceitos, de prioridades…

O amor entre um pai e um filho é o que mais se aproxima do amor de Deus. Viver tudo isso com minha Maria, transcende qualquer ideal de vida que eu já tive.”

Minha gratidão total a Deus que me permite viver um dia após o outro ao lado de minha filha e conduz nossa família a um amor real, puro e genuíno.

Um grande abraço.

Renato, pai de uma princesa chamada MARIA FLOR FERREIRA ROCHA.

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