Proyecto “Papás por el mundo” – #7 Pablo Ozório

Confieso que hablar de la paternidad es un desafío un tanto difícil, y la razón es que yo “vivo”, literalmente, mi hijo. Pedro fue un niño muy deseado y me convertí en papá en el momento que supimos del embarazo de mi esposa. A partir de ese día, estudié mucho sobre el significado de ser papá, sobre el desarrollo del feto, de los alimentos que lo hacían crecer de manera adecuada, etc. Cuando Pedro nació conocí el verdadero amor de mi vida. El “ser yo” ya no existe más, ahora todo es por mi hijo y para él.

 

Con la paternidad crecí como persona, lo confieso; sin embargo, las responsabilidades aumentaron considerablemente. ¿Alguna vez te sentaste a pensar en el mundo cruel que dejaremos para ellos? las preocupaciones y la ansiedad te desestabilizan. ¿y la mezcla de sentimientos? es como si estuvieras en medio de una balanza entre la razón y la emoción, en donde la razón te cobra diariamente y te hace ser duro,imponiendo tus límites y tratando de educar con rectitud. La emoción, por lo contrario, te hace “el hombre más sentimental del mundo”, ofreciendo cariño en todo momento y hasta hacerte bailar en medio de la sala, las canciones de la Gallina Pintadita.

 

Ser papá es eso y mucho más. No recuerdo como era mi vida sin mi hijo. Yo no escogí tener hijos por tenerlos, mi elección fue SER PAPÁ y participar activamente en la vida de mi hijo; desde antes de su nacimiento y hasta el fin de nuestras vidas. Veo como la vida vale la pena y como Dios es perfecto. ¡Amo a mi hijo!

 

Pablo Ozorio,34 anos, pai do Pedro, marido da Aline, dentista.

Instagram: @pabloozorio, @paternidadeativa

Niterói, RJ, Brasil

 

Texto original:

Confesso que falar de paternidade é um desafio e um tanto quanto difícil. Isso tudo porque eu vivo, literalmente, meu filho. O Pedro foi muito desejado e me tornei pai no momento que eu soube da gestação da minha esposa. A partir deste dia, estudei muito sobre como é ser pai, como é o desenvolvimento do feto, que alimentos o faziam crescer bem, etc. Quando ele nasceu, conheci o verdadeiro amor da minha vida. A doação é completa e o “ser eu” não existe mais; tudo pelo meu filho e para ele.

A paternidade me mudou para melhor, confesso; mas as responsabilidades aumentam demais. Você se pega pensando no mundo cruel que deixaremos para ele e as preocupações e ansiedade te desestabilizam. E a mistura de sentimentos? É como se você estivesse no meio da balança entre a razão e a emoção onde a razão te cobra diariamente e faz você ser duro, impor limites e educar de fato. E a emoção te faz o “homem mais mole do mundo”, oferecendo carinho a todo momento e até mesmo dançando no meio da sala Galinha Pintadinha.

Ser pai é isso e muito mais. Não enxergo e não lembro como era minha vida sem meu filho. Eu não escolhi ter filhos por simplesmente ter. Minha escolha foi SER PAI e participar ativamente da vida dele; do nascimento até o fim de nossas vidas. Vejo como a vida vale a pena e como Deus é perfeito. Amo meu filho! 

                      

 

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