¿Y cómo me preparo para el parto?

Durante mi embarazo, además de las emociones y de las expectativas que tenía, también me surgían muchas dudas en cuanto al momento en que conocería a Pía y lo que esto conllevaba; la verdad trate de aliviar muchas de mis inquietudes en  sitios de Internet, algunas revistas, libros, etc., sin embargo, leer estos artículos en lugar de traerme paz a veces me alteraba más de lo que ya estaba. En ocasiones trataba de borrar aquellas inquietudes hablando con mi ginecólogo, sin embargo, él me decía que dejara de leer ese tipo de notas, porque cada embarazo era diferente, y que cada cuerpo reaccionaba distinto. En algún momento pasó por mi cabeza el inscribirme a un curso de preparación para el parto, y por desidia o por falta de tiempo acababa por repetirme a mi misma ¡Andrea fuiste diseñada para ser mamá!

 

¡Y pum bebe!… llegó el día en que Pía llegaría al mundo y nos conoceríamos, y efectivamente mi historia fue diferente a cualquier otra. Cada mamá vive de manera diferente su maternidad. Podría escribir párrafos y párrafos de como viví esta experiencia, sin embargo, creo que el factor común en esta historia y en todas las historias es el AMOR, ese sentimiento capaz de generar las fuerzas que necesité para traer a Pía a este mundo.

 

Cuando tuve a Pia en mis brazos, cuando vi esos ojitos, todo el cansancio, el miedo y aquella angustia se desvaneció, y dio lugar a un mar de emociones que aún no logro descifrar.

 

Y es cuando entendí que todas la mujeres somos distintas, nos preparamos y traemos a nuestros bebes de manera única de acuerdo a las circunstancias que nos toca vivir pero al final el AMOR es el cordón que siempre nos unirá a nuestros hijos desde que se planta la semillita hasta el fin de nuestra existencia, y el motor para soportar cualquier adversidad a lado de ellos.

 

Andrea – mamãemexicana

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